¿Por qué no son recomendables las dietas express?

Recurrir a dietas relámpago que aceleran la pérdida de peso para “entrar” en esos jeans, seguir una moda o para bajar unos kilos antes del verano, son una mala costumbre bastante extendida, especialmente entre las mujeres. Desbalance nutricional y el llamado efecto rebote son algunas de las consecuencias de estas poco aconsejables dietas express.

Al respecto, la docente de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad del Pacífico, Stefanie Chalmers, señaló que estas dietas pueden ser bastante efectivas en términos de reducción de peso, pero imprimen un serio riesgo a la salud. “Con las dietas express, además del déficit calórico, también se generan déficits de nutrientes no energéticos importantes para la mantención de un estado saludable. Adicionalmente, el aporte insuficiente de energía puede condicionar desajustes metabólicos que pueden repercutir negativamente a corto y largo plazo”, advirtió. Por ejemplo, se ve afectada la ingesta de calcio, que es fundamental para la prevención de la osteoporosis.

La nutricionista indica que hay una larga lista de este tipo de dietas, las cuales se basan generalmente en la ingesta de un solo alimento o en preparaciones con bajo aporte en términos de calorías. “Están la dieta de la manzana, del cochayuyo, de la sopa o dietas sin alimentos, como la del agua. Todas generan aportes nutritivos insuficientes y desbalanceados, que ponen en riesgo la salud”, recalcó.

Para la experta, una de las situaciones más comunes y riesgosas a corto plazo son las derivadas de la hipoglicemia. “Entre ellas están la pérdida de la concentración, mareos, náuseas, sudoración y cansancio, entre otras, que pueden considerarse de alto riesgo en personas con patologías previas (no siempre diagnosticadas) y en personas sanas durante actividades cotidianas como la conducción o al realizar cualquier maniobra que requiera control motor, equilibrio y/o concentración, tanto en el hogar como en el trabajo. Otra situación compleja es la depresión del sistema inmunitario, que puede impedir que se disfrute de la tan acelerada y dificultosa pérdida de peso”, señaló.

El efecto rebote

Otro problema con estas dietas, es que suelen tener un efecto a corto plazo o efecto rebote. Varios factores influyen en ello, y la docente de la Universidad del Pacífico destaca dos de ellas:

  • los efectos beneficiosos a largo plazo requieren de la adquisición de hábitos alimentarios saludables, situación que no se consigue con este tipo de regímenes que son impracticables en un periodo de tiempo prolongado, generando ansiedad por recuperar los hábitos previos a la dieta
  • el organismo resiente el déficit energético y responde con adaptaciones metabólicas en conjunto con pérdida de masa muscular, que es el componente corporal más activo. Por tanto, el efecto neto es producto de una disminución del gasto energético y de la obtención de un metabolismo ahorrador, que tenderá a almacenar la mayor cantidad de calorías posibles para guardar reservas que serán de utilidad en caso de someter al organismo nuevamente a una restricción calórica.

Por estas razones, este tipo de dietas no son recomendables. En definitiva, los riesgos que suponen, superan las ventajas que podrían tener. “Los beneficios pueden obtenerse de mejor forma con una adecuada planificación”, indicó la nutricionista. En este sentido, es importante acudir a un especialista y comprometerse con la propia salud, más allá que querer bajar de peso sólo por una moda.

Recuerda nuestros consejos:

  • lleva una alimentación variada y saludable
  • hidrátate durante el día
  • procura dormir al menos 6 horas diariamente
  • ejercítate

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